martes, 7 de octubre de 2008

Último bocado

Ahora que estoy despidiéndome prácticamente de mi labor en el Crónica de Xalapa, lo que hago ha adquirido un valor de último bocado.
Cuando en el plato hay pasta, ensalada y un buen trozo de rollo de espinaca, la plática transcurre más o menos tranquila, se mastica con calma y con deleite aunque la mera verdad, pensando un poco también en el postre, en lo que vendrá luego de tan rica comida, un trago de tinto y todo va bien, pero al acercarse el final, ese último bocado que nos reservamos para quedarnos con el sabor en la boca de aquello que más nos gustó, entonces, cuidado y me lo quites del plato, cuidado me apresures, cuidado y mucho cuidado, atente algo o alguien contra el tesoro nacional que este bocado es por los segundos que perdure en plato y boca.
En el recuento de lo que andar vagando por las calles de Coatepec me ha heredado, el saldo, nuevos ojos, ojos de reportera, ojos de andar buscando lo que a la gente le pueda interesar acaso leer en una nota; ojos nuevos para mirar a mi ciudad no como un trozo de asfalto, no como calles abotonadas por casas de desconocidos si no como una morada, una ciudad viva, que late, que vibra, que sufre, que se regocija y que necesita de ti, de mí y de todos para hacerse y rehacerse ante nuestra mirada.
Ojos nuevos

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