jueves, 4 de junio de 2009

unos rojos, otros azules, pero al fin, hermanos.


País hecho de hermanos. Se acabó al gobernabilidad, ahora todos dicen que nadie los deja hacer, los rojos se quejan de los azules, y viceversa hasta llegar al verde como hermanos que pelean por el amor de sus padres, como vertientes nacidas de una misma madre patria, que no acaban ni de ponerse de acuerdo ni de partirse bien el hocico. Sin las pasadas consiguientes, no hay modo de lograr que estos hagan sus vidas de manera independiente sin dejar de cooperarse para el refresco. En casa, nunca viví esto de los hermanos peleando, si acaso lo hicieron, no me di por enterada, y sigo sin enterarme, mis hermanos se aman entre si, a pesar de ser agua, aceite y colonia de rosas, nada que ver el uno con el otro pero en el respeto y en el cariño todos nos abrazamos. Y sin embargo, no saben cuántos hermanos he visto pelear hasta casi sacarse los ojos, y ahí están para confirmar mi historia, no sólo Abel y Caín, los más famosos, si no todo lo que nos rodea que no son mas que rencillas de hermanitos envidiosos. Por otro lado, ahí están los que se hermanan, y para bien o para mal, hacen de su quehacer un gremio inapelable en donde cabe todo, hasta el hermano incómodo. Eso tiene la hermandad asumida, acepta en su seno hasta lo que no debe, y he ahí que pululan los puestos ocupados por neófitos, ingratos imbéciles que a destajo dan órdenes a costa de quien sea, pero eso sí, muy carnales del que manda de a devis. Habrá que dejar de lado el nepotismo y la sangre que hermana, y comenzar a hermanarnos con quienes sufren este boicot de país, esta miseria, esta transa, este horror, este desalojo de la esperanza, hermanarnos y organizarnos como lo hacemos para la fiesta sorpresa, para la parranda, para la compra semanal, hermanarnos para hacer que los dineros se repartan de una manera lógica y decente, para que no se contaminen nuestros ríos, para que el agua sea considerada ya un recurso universal, hermanarnos, y sin embargo, urgente derrotar el nepotismo y los puestos de favorcitos. El solaz de la víctima de sus padres, el hermano. Si este gobierno, o cualquier otro, nos lastima, hermanarnos. La panacea salvadora de la maldita genética, el hermano. El brindis silencioso y siempre presente, será por el hermano. Amigos hermanos, a falta de asistencia familiar, el hermano del corazón, esos hermanos de los que uno se apea por los caminos de la vida. Raíces de encuentro, mis hermanos. Carnal de mi carne, hijos de mi madre aunque renieguen de mi padre, hijos de mi padre aunque olviden a mi madre, carne de mi carne, tan carne como mis hijos y mis nietos, mi carne. Hoy, no estoy completa del todo, me hace falta una hermana, con la que a pesar de no pisar tierra, no puedo evitar entablar conversación con ella, y mientras aquí siga, con los pies en la tierra, nuestra plática seguirá siendo vieja y vigente, y hoy ella me dijo, hermánate.

miércoles, 27 de mayo de 2009

estrés, es de tres, es tres, cabeza, cuerpo y alma


… hablando de estrés, el mundo está al revés. Si todo fuera como yo lo veo como yo lo siento…
A veces, hay que ejercitar la tolerancia, mirar a los demás con la misma misericordia con la que uno mismo se mira ante el espejo, y ahí, alcanzar a vislumbrar que los demás también están en el intento de quererse como son, de asumirse sólo con lo que pueden aceptar de si mismos, hay quien insiste en que hay un mundo feliz, un mundo exitoso, relaciones exitosas y mejores horizontes, y eso, estresa a cualquiera. El mundo es una mierda, y uno generalmente, nace en el cuerpo equivocado, en la familia inapropiada, y hay lo que hay, y hay sobre todo, que relajarse, aflojar el cuerpo, entregarse al amor y a la decepción con la misma intensidad, porque de esto, de esto que es lo que nos toca, nadie se salva.
… si dios hubiera sido bueno conmigo, si me hubiese preguntado, negra, voluptuosa, musical, y desenfadada, así me hubiera hecho, en cambio, esta piel deslavada, este cuerpo ni de a de veras pequeño ni en grande a lo divino, esta cabeza analítica y este corazón de puertas abiertas (que no es nada más de lunes, si no de a diario y en verdad atiende a quien entra).
Para el estrés de la imposibilidad de conseguirlo todo, nada como la risa, como el humor.

lunes, 25 de mayo de 2009

El fuego está de luto


Los poetas son los moldeadores del fuego, no es que lo amansen, no es que lo aticen, es que lo moldean, lo ponen de tal forma ante nuestros ojos que le hallamos forma, sentido, sabor y aroma. El poeta vierte su pasión en imágenes que construye palabra a palabra. El poeta es el encargado del fogón, cuece el pan y le cuida para doblar tamaños y disminuir humedades en la zarza que construye justo arriba del horno, una vez que el amasijo tiene forma, nos lo presenta, para que uno, como simple mortal que se es, pueda entonces decidir si sentir o sucumbir ante la tentación de una concha o de un chamuco… a jalón de trenzas y chocolate ardiente, quemarnos la boca y pedir más atole con el dedo. El poeta es quien cocina lo que siempre hemos anhelado, es quien adorna los ingredientes que nos persiguen en sueños guajiros, en pesadillas interminables, el trabajo del poeta, es un trabajo duro. Trabaja en soledad y en silencio, hace lo que sabe hacer, hace lo que siente debe hacer, hace imágenes con palabras, coloca su huella en las yagas de quienes ni siquiera conoce, hace que hace y a veces siente que no hace nada, a pesar de firmar sus libros, y firmar con su nombre, poco sabe el poeta del solaz que brinda, de la inquietud que mata a versos. El fuego está de luto y yo, y muchos más también, Mario Benedetti ha dejado tanto fuego moldeado como un adiós pintado en millones de labios, y él era quien decía, “Si cada hora vino con su muerte, si el tiempo era una cueva de ladrones, los aires ya no son tan buenos aires, la vida nada más que un blanco móvil y usted preguntará por qué cantamos... Si los nuestros quedaron sin abrazo, la patria casi muerta de tristeza, y el corazón del hombre se hizo añicos antes de que estallara la vergüenza. Usted preguntará por qué cantamos... Cantamos porque el río está sonando, y cuando el río suena, suena el río. Cantamos porque el cruel no tiene nombre y en cambio tiene nombre su destino. Cantamos porque el niño y porque todo y porque algún futuro y porque el pueblo. Cantamos porque los sobrevivientes y nuestros muertos quieren que cantemos”. (Fragmento del poema por qué cantamos). Hoy, la Tierra ya no puede ser el misma, hoy Gaia recibe en su seno a un poeta, y deja a la humanidad sin palabras, nos mira desde dentro, desde ella misma, agitando la mano, balbuceando imposibles, en llanto para despedir a quien nos cantó sin cesar un compromiso lineal e inquebrantable, hoy, la Tierra está contenta, le han regresado a un ser que le dolió parir y le ardió dejar vivir, hoy, regresa a ella como un niño al seno de su madre después de un largo día de juego… “cantamos porque llueve sobre el surco y somos militantes de la vida y porque no podemos ni queremos dejar que la canción se haga ceniza”. ¿Qué leer está en chino?, lo que está en chino es aceptar que Benedetti no escribirá más, no más.

jueves, 21 de mayo de 2009

Renuncia


Hay quien nace con nada y poco hay que hacer, pero se hace, en un acto de supervivencia y de sentir que de lo perdido, lo que aparezca es bueno, y a veces, el camino recorrido para ir en pos de todo lo que no se nos dio es arduo, largo, pero al fin se alcanza. Hay quien nace si no con todo, con mucho, le dan hasta de más, sobrados pues, ¿y qué hacen con ello? además de dilapidarlo en asuntos de poca monta, nada. Hay quien renuncia a su poder, escudándose en el amor, ‘por amor, todo te lo di y me quedé con nada’, hay quien se justifica en el no se pudo, ‘es que yo quise ser modelo pero como no mido dos metros no me fue posible’, y ahí se quedaron, en vilo, sin modelar ni más nada, sólo porque alegan que no se pudo; hay quien culpa al mundo de su ruina, y le echa la culpa a su madre por los regaños, a su padre por haberle obligado a estudiar, al novio por ser celoso, y al mundo entero por su iracunda mano dura en su contra, y se queda, haciendo lo que los demás dicen, (lo que según ellos, se espera de ellos) y culpando a quienes les rodean silenciosamente (porque de hacerlo de manera más ruidosa igual y sería más fácil que ellos, los supuestos culpables, le mandaran a freír espárragos tarde que temprano); hay quien se queda en el sueño, y se desvanece en la nada, como si nadie les hubiera informado que los sueños, cuestan, se construyen y se hacen tangibles con el trabajo diario, en el día a día, en el dale, dale, no pierdas el tino, porque si lo pierdes, pierdes el camino.
Quien no tiene, no ha de excusarse, ha de corretear el algo de mil maneras, pero el que tiene, y renuncia a su todo, a su alguito, a su coso, a su don, a su habilidad, a su poder hacer, ése no tiene madre, no tiene nombre, no tiene abuela, no tiene perdón.

domingo, 17 de mayo de 2009

A pesar de estar, no se puede decir



He entrevistado a algunos funcionarios públicos, detecto en ellos la gana de hacer su trabajo, pero al cuestionarles sobre lo que no se hace o no se plantea que se planea hacer, algunos establecen que sus ganas no lo son todo, que hay que cumplir con requisitos, que el presupuesto es una realidad que les hace elegir entre lo urgente y lo impostergable, y cuando así contestan, yo, lo que más quiero es creerles. Pero llego a mi casa, y se me ocurren tantas posibles soluciones, a mí, a mí que no soy más que una ciudadana preocupada, y entonces me convenzo, sin querer hacerlo, de que las ganas o no son tantas o no son tan santas como exponen los responsables de administrar nuestro dinero y nuestros requerimientos. Poco a poco, los funcionarios públicos dejan de ser meramente operativos y se convierten en políticos. Una vez transformados de células de producción a células de mantenimiento (mantén tu puesto a como dé lugar) van entendiendo que lo que está mal, si tienen una remota esperanza y una somera intención de arreglarlo, no lo pueden decir. No es que sea verdad, pero a pesar de que pueda ser mentira, no lo pueden decir. Todos somos cómplices del silencio que impera en este país, y los que hablan, los que dicen, en su mayoría tienen segunda intención, y al ser de este modo, dejan de decir las cosas como hay que decirlas, sin celo en la lengua. En este silencio, como sucede con la víctima que no alza su voz, lo inaguantable crece, se van irguiendo ante nosotros las inacabables listas de pendientes, urgencias, anomalías, vicisitudes urbanas y campesinas, fallas, faltas, ofensas, resquebrajamientos, un silencio cada vez más grande y más estridente porque en medio del silencio, ahí está lo que no se dice.
Pregunta: Señor funcionario, ¿por qué no hay señalización en las obras públicas de las calles de Coatepec?
Respuesta. Se equivoca señora, sí hay señales, los que se han caído, llámese autos y/o peatones, ha sido por pura distracción de las personas, nosotros, cumplimos.
… un poco más tarde, luego de caer un trabajador a tremendo hoyo en la calle 5 de mayo, la confesión fue, sólo nos dan cintas para señalizar.
El silencio gira alrededor de las incongruencias generadas a partir de la manera en la que cuestionamos a los funcionarios, porque seguro sólo les dan para una cinta plástica endeble y de baja visibilidad pero no les recortan desayunos, viáticos para hacer viajes a comisiones o poco importantes o inexistentes. Silencio, y termínese sus tamalitos, yo pago la cuenta a costa del erario.

los niños del futuro...


gracias a los maestros actuales, estos niños no sabrán que no es lo mismo establecer la pregunta ¿quién te quita? que pegarle a quien te quita...

Arriba la ortografía.


El colmo del panadero, tener una hija Concha y sentir que no debe comérsela. El colmo de la mala ortografía, que el que la imparte, que el que la custodia, no sepa la diferencia entre un acento grave y acento agudo. Parece chiste pero no lo es. En el 2008 se llevó a cabo una muestra escolar en bajos del Palacio de Coatepec donde expusieron, primero, su faltas de ortografía en la pancarta que les anunciaba, y segundo, trabajos de chicos de primaria sin las correcciones pertinentes. Es una lástima pero en mi cambio de computadora perdí la foto de una anotación de un maestro a un trabajo de un alumno, donde en rojo le anotó: “felisidades, buen trabajo!!!!”, dándole por calificación un diez a un trabajo plagado de faltas de ortografía del alumno, queriendo anular quizás, las propias del maestro.

domingo, 12 de abril de 2009

conciencia del ruido


Un doce de abril decidieron que era un buen día para dedicarlo a la conciencia sobre el ruido.




Hay tanto ruido entre nosotros


tanto, que hasta tu nombre se ha borrado de mi memoria


Te llamas fantasía.


El verano y la primavera suenan igual si estás entre dos banquetas, para poder percibir el canto de los pájaros habría que callar a las botargas que se balancean afuera de los negocios para decirnos que somos un manojo de idiotas, nos venden como si no tuviéramos neuronas. También habría que silenciar a las motocicletas, sobre todo, a aquellas que retumban los vidrios de las casas con su claxon para vendernos, otra vez, como buenos idiotas que nos creen, tortillas. Simplemente, somos tan conformistas que nuestros vendedores no se las ingenian para ofertarnos sus productos de una manera más inteligente y acorde con la armonía de las estaciones, el cielo y el temperamento de sus ciudadanos, no, no hay necesidad, somos un atado de imbéciles. Nos rompen los tímpanos y aún así, pasamos en miedo del escándalo a comprarle jamón, y salimos corre y corre por las tortillas, somos una bola de comodinos que, indispuestos a hacerla de tos, nos abalanzamos sobre producto que nos oferten de la manera que lo hagan, y si aquello nos gusta, o nos es imprescindible como las benditas tortillas, nos la podrían vender incluso en una forma poco higiénica y de todas formas, las compraríamos. Entre tanto ruido, estamos silenciados, nuestra voz se ha perdido en medio de celulares que suenan, música chunchaquera inmunda de fondo, claxones, motores a todo meter, silbatos de oficiales de tránsito, y lo que se apersone. El emisor se ha quedado sin qué decir, y al receptor o le vale o no comprende que no hay mensaje, no deja de oír ruido, ruido de abogados, ruido de sartenes, ruido de sillas que se arrastran, ruido de teléfonos que truenan de mil maneras, ruido de máquinas que le dicen por el auricular, presiones tal o cual tecla, adiós a las señoritas a las que uno podía contarle sus penas, levantar sus quejas o explicarle los detalles, ahora es más fácil hacerse amigo de un taxista, acostumbrado a escuchar, y también a contar, entre tanto ruido que hace y deja hacer a su alrededor. ¿Y tu voz?, ¿dónde ha quedado entre tanto ruido?, la he ido a buscar a la Avenida Orizaba, donde entre tanta hayas, hay algunos bambúes que retumban contra el aire, y me traen tu voz, la mía, y la de todos los que nos sentimos extraviados entre tanto ruido. Entre tanto ruido, hay que mirar el cielo para cerrar los oídos, y al volver a abrirlos entonces darle cabida a los sonidos, sonidos de cuerdas de guitarra, de cuerdas vocales, de risas de niños, de la voz amada, del tacón que se acerca, del pájaro carpintero necio, y testarudo contra el árbol del vecino, sonidos, mermados por el ruido, apaciguados por nuestra falta de voz. De una voz que diga algo así: caballero, no pite el claxon o no le compraré jamás tortillas, y haré que nadie más le compre.

miércoles, 8 de abril de 2009

aquimi chu, aquí mi chu

A contra pelo. Hay quien fluye como en sentido directo del carril derecho de su vida, va a buena velocidad, y casi sin contratiempos, sí, hay gente así, obediente, y feliz con su sometimiento pues no tiene necesidad alguna de transgredir ni a sus padres, gente que no ha sentido el impulso de hacerlo ya que camina en armonía con lo que se le brinda. No sé en dónde está la imperiosa necesidad de hacer algo a contra pelo, en contra del mundo que nos rodea, a favor de causas que no figuran en los encabezados de los diarios, ni en los títulos de películas, ni en los proyectos familiares, no lo sé pero lo vivo, lo siento y lo he perseguido desde que tengo uso de razón. ¿Inconforme?, no del todo, me gusta mi vida, me cae bien mi pareja, me agrada el lugar donde vivo, amo a mis hijos y no me he arrepentido ni por un instante de haberlos invitado al mundo, adoro mi trabajo, y sin embargo, plantada, y en contra de muchas cosas que el mundo oferta; y sin embargo, plantada y peleando por asuntos que aparentemente, no le importan al resto del planeta. El mundo, no es completamente un moco embarrado en la pared, es un lugar grandioso, pero no está bien, y no es que esté del todo equivocado, es que hay mucho por hacer y más por dejar de hacer. Hay que darlo todo para recibir algo, y cuando esta consiguiente se tiene clara, no habrá fuerza que nos detenga en nuestras empresas por más descabelladas que éstas sean, no habrá poder humano que logre convencer a nuestra empedernida alma de que nuestras férreas ideas, son inalcanzables. Y así, tantas veces nos tumbarán, como tantas veces nos levantaremos de entre las cenizas para continuar persiguiendo, luchando, ideando, trabajando a favor de lo que creemos, se debe hacer para mejorar o para aliviar heridas contenidas por una sociedad que teme al cambio. El mundo es un lugar a todo mecate, lo dicen las playas, los bosques, la luna, los días soleados y la neblina, lo cantan los pájaros, y lo confirman los perros al ladrar, las palomas al volar y los niños al reír. Somos nosotros, los humanos, quienes insistimos en la exacerbación de la comodidad y la avaricia, quienes arruinamos el mundo, pero más lo arruina quien piensa que no se puede hacer nada al respecto, quienes dicen que no separan su basura porque nadie más lo hace, quien afirma que el mundo es de los poderosos y que su voto y voz no sirven para nada, esos son los peores. Es indispensable que las personas que creen que hay algo por hacer, no se desanimen, no se cansen, no cesen de hacer, de luchar y de decir. No estás solo, habemos otros en la misma frecuencia, y de continuar, nos encontraremos, tarde que temprano. ¿Quién carambas dijo que todo está perdido?, por favor, yo vengo a ofrecer mi corazón, ¿y tú?, ¿también traes la mano en el corazón para ofertarlo a la idea de un mundo mejor?

miércoles, 1 de abril de 2009

El eterno retorno

Y volver, volver, volver, a los brazos otra vez. La vida nueva, un milagro, un asombro del que uno nunca se recupera. Me consta. Y algo acaso se haya perdido en el camino, algunos olvidos, sentimientos extraviados, divagaciones y rupturas, fisuras y equivocaciones, malabares y reencuentros, al fin, uno siempre termina por encontrarse con aquello que le va dando sentido a nuestra existencia, y las cosas vuelven a su prístino comienzo. Un bebé nos hace no olvidar la fragilidad de la vida, la fuerza que da la vida nueva, el camino recorrido, el regalo que es la vida.