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domingo, 20 de junio de 2010

El derrumbe

Se van los que piensan y nos atisban las luces que pudiera haber en el camino.
Se van los que escriben y en fantasía o en ensayo, nos dicen el mundo.
Entiendo que no tendrían porqué vivir para siempre; sin embargo, dejan un vacío irreparable.
De luto y de fiesta al mismo tiempo.
Duele la ausencia, el último viaje del elefante, literalmente, el último, pero al fin un viaje al que todos estamos invitados.
Duele el saber que no habrá quien entienda tan bien el autoengaño al que nos hemos remitido en los últimos años, Monchis se reirá desde el otro mundo al que también estamos invitados pero no iremos hasta que nos toque.
De fiesta porque un ensayo sobre la ceguera nos abrió las puertas a horizontes insondables, de fiesta porque alguien tuvo los tamaños y la cabeza para nombrar a los políticos de nuestro país con adjetivos irrefutables.
Lo peor es que se van en bola, no dan tiempo para digerir una pérdida cuando llega la otra.
Triste pero viva, habré de responsabilizarme de ello supongo.

jueves, 8 de abril de 2010

Rescatar las sombras

Entre las sombras están las huellas, piezas del rompecabezas que nos atañe, y en medio de todo, la fuerza que agita al universo personal: el intento.

domingo, 25 de octubre de 2009

Huérfana, de nuevo

Así, una y otra vez, recaigo en que soy huérfana, y cada año que pasa, la falta de Teté en mi vida, adquiere un nuevo sentido. Cada año, la orfandad me ataca de nuevas maneras, es como un virus que muta, no hay antibiótico que lo mate, sólo paleativos que lo aletargan, tratamientos homeopátcos que lo mantienen bajo control, momentos para no enloquecer, pero la orfandad, es un estado crónico e incurable. Muchos años jugué y me esforcé alrededor de superar el vacío ese, el del amor incondicional, el de tener quien te diga y quien te pele, nada, todo fue inútil, intenté las mil y un estrategias para resanar la oquedad, y en eso, chin, que me lleno de hijos, como si con esto fuera yo a compensar la falta de madre, me convertí en la madre de los míos y de todos los que se me arrimaron, por accidente o por vía marital, la madre tierra. El ser madre, abrió aún más la cañada, la distancia entre mi historial y mis vivencias, se abría a cada paso, en cada amamantada, en cada pago de colegiatura, en cada ida al parque, en cada abrazo mío y de mis hijos, cada que el amor crecía irremediablemente y sin freno, peor de huérfanita me sentía. También fui mi madre, al llegar a ese punto entendí, que nada, nada llenaría el vacío, mi mal no tenía remedio, pero también vi todos sus beneficios. Nada tiene sentido, nosotros somos quienes se lo endilgamos, y eso fue lo que hice con mi madre, le di sentido a su muerte, me dije que no sería esta que soy, de la que tan orgullosa me siento, (de no haberme faltado madre), y el quiza hubiese sido una mejor persona con mejores momentos, (sobre todo, eso, buenos momentos y menos malos ratos), me la brinqué, para tomar la prótesis y empezar a vivir asumiendo mi herida, esta que ves, que me atreaviesa de palmo a palmo, que me marcó para siempre y que me dejó desmembrada, y a caminar.
He caminado, tanto, tanto, que ahora soy más vieja que mi madre, y no estaba preparada para ello, como para casi nada, paso de los cuarenta y no sé porqué carambas, no puedo arreglar una agenda vivencial que me permita prever ciertos asuntos, no, como una criatura, me sigo sorprendiendo hasta del hecho de quedarme sin dientes luego de no ir al dentista por más de una década. Vivo con las huellas, las secuelas y todas las características de mi enfermedad, entre otras, porque no hay cura, y porque no hay de otra. No me lamento, pero como dije al principio, no dejo de descubir a cada paso, una marquita más, la de este año, la hora de la meme. Sí, luego de tener tantos hijos, caigo en cuenta que hay una hora en la que hay que mandarlos a la cama y punto, se ponen como borrachos majaderos, quieren manejar, no se quieren ir de la fiesta pero están imprudentes y necios, en ese instante, la madre aparece, y los manda a la cama. Definitivo, yo no tuve madre, pero de un tiempo a la fecha, intento ser la mía propia y aprender el proceso ese de aunque no te sientas ni cansada ni con sueño, estás para ir a la cama, porque resulta que si no me mando a la cama, no duermo, y me vale la jornada del día siguiente, y me vale sentirme extraviada, así es que otra marquita más al tigre o la mujer de las ciento un mil puñaladitas.
Los que si tienen madre, también suelen tener poca abuela, gustan de enterrar a su amdres, ignorarlas, y echarles la culpa de todo cuanto les pasa, si supieran lo que es vivir un día sin madre, creo que otro sería el cuento materno.
Este 23 de octubre mi Teté cumplió 40 años de muerta, a mí me operaron el día 21, no les quiero ni decir lo que pensé que me pasaría, es como si cada instante desde que tengo 38 años (los que tenía Teté al morir), estuviera yo pagando horas extras, las agradezco día con día, y este mes en el que ya huele a zempasuchitl, la sentí de cerca, pero no me aferro ni a la una ni a la otra, solo espero que mi vida y mi muerte, tengan un sentido si no para el mundo, para mis hijos, mis hermanos, mis tíos, y mis amigos más queridos.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Momentos

No sabemos hasta cuándo estaremos gozando de aquello que tenemos, el gusto por la comida, la bebida y el cigarro, en un tris se convierten si no en vicio y suplicio, en colesterol, cáncer y otras peores. Las relaciones también tienen su eso para gozar y su otro para soslayar. Lo que más aprecio en una personas es, hasta hoy y sin cambios, el sentido del humor. Esto me ha llevado a llevarme con gente muy diversa e incluso con malas personas. Si yo colocara en mi lista de prioridades, 'ser buena gente', otra sería mi historia, pero no, coloqué, por razones inextricables y aquí trataré de encontrar porqué, en primer lugar, la cualidad del humor. Aquí hay varias sospechas conmigo, la primera es mi ex, éste tenía de todo, cualidades de buena y mala persona, ¿pero sentido del humor?, para nada. Creo que más bien, yo lo hacía reír mucho, pero no vi a tiempo que no por cualidades propias de él, si no por características mías, lo cual desapareció el hechizo más pronto de lo esperado, y además, cuando los medios no son propios, no hay modo de apelar a una nueva producción, no hay materia prima. Lo anterior me explica el porqué necesito tanto que mi gente tenga sentido del humor a pesar de traer yo lo mío puesto. Lo que sí sé de cierto, es que compartir un momento como único con otro que tenga sentido del humor, saca de uno mismo no nomás lo mejor si no que al terminar el instante ese, uno se siente como si le hubiesen sacado al chamuco. Con el diablo en el cuerpo, con la sonrisa en la puerta voy por mis momentos, que últimamente, no han sido de lo mejor.

jueves, 21 de mayo de 2009

Renuncia


Hay quien nace con nada y poco hay que hacer, pero se hace, en un acto de supervivencia y de sentir que de lo perdido, lo que aparezca es bueno, y a veces, el camino recorrido para ir en pos de todo lo que no se nos dio es arduo, largo, pero al fin se alcanza. Hay quien nace si no con todo, con mucho, le dan hasta de más, sobrados pues, ¿y qué hacen con ello? además de dilapidarlo en asuntos de poca monta, nada. Hay quien renuncia a su poder, escudándose en el amor, ‘por amor, todo te lo di y me quedé con nada’, hay quien se justifica en el no se pudo, ‘es que yo quise ser modelo pero como no mido dos metros no me fue posible’, y ahí se quedaron, en vilo, sin modelar ni más nada, sólo porque alegan que no se pudo; hay quien culpa al mundo de su ruina, y le echa la culpa a su madre por los regaños, a su padre por haberle obligado a estudiar, al novio por ser celoso, y al mundo entero por su iracunda mano dura en su contra, y se queda, haciendo lo que los demás dicen, (lo que según ellos, se espera de ellos) y culpando a quienes les rodean silenciosamente (porque de hacerlo de manera más ruidosa igual y sería más fácil que ellos, los supuestos culpables, le mandaran a freír espárragos tarde que temprano); hay quien se queda en el sueño, y se desvanece en la nada, como si nadie les hubiera informado que los sueños, cuestan, se construyen y se hacen tangibles con el trabajo diario, en el día a día, en el dale, dale, no pierdas el tino, porque si lo pierdes, pierdes el camino.
Quien no tiene, no ha de excusarse, ha de corretear el algo de mil maneras, pero el que tiene, y renuncia a su todo, a su alguito, a su coso, a su don, a su habilidad, a su poder hacer, ése no tiene madre, no tiene nombre, no tiene abuela, no tiene perdón.