domingo, 17 de mayo de 2009

los niños del futuro...


gracias a los maestros actuales, estos niños no sabrán que no es lo mismo establecer la pregunta ¿quién te quita? que pegarle a quien te quita...

Arriba la ortografía.


El colmo del panadero, tener una hija Concha y sentir que no debe comérsela. El colmo de la mala ortografía, que el que la imparte, que el que la custodia, no sepa la diferencia entre un acento grave y acento agudo. Parece chiste pero no lo es. En el 2008 se llevó a cabo una muestra escolar en bajos del Palacio de Coatepec donde expusieron, primero, su faltas de ortografía en la pancarta que les anunciaba, y segundo, trabajos de chicos de primaria sin las correcciones pertinentes. Es una lástima pero en mi cambio de computadora perdí la foto de una anotación de un maestro a un trabajo de un alumno, donde en rojo le anotó: “felisidades, buen trabajo!!!!”, dándole por calificación un diez a un trabajo plagado de faltas de ortografía del alumno, queriendo anular quizás, las propias del maestro.

domingo, 12 de abril de 2009

conciencia del ruido


Un doce de abril decidieron que era un buen día para dedicarlo a la conciencia sobre el ruido.




Hay tanto ruido entre nosotros


tanto, que hasta tu nombre se ha borrado de mi memoria


Te llamas fantasía.


El verano y la primavera suenan igual si estás entre dos banquetas, para poder percibir el canto de los pájaros habría que callar a las botargas que se balancean afuera de los negocios para decirnos que somos un manojo de idiotas, nos venden como si no tuviéramos neuronas. También habría que silenciar a las motocicletas, sobre todo, a aquellas que retumban los vidrios de las casas con su claxon para vendernos, otra vez, como buenos idiotas que nos creen, tortillas. Simplemente, somos tan conformistas que nuestros vendedores no se las ingenian para ofertarnos sus productos de una manera más inteligente y acorde con la armonía de las estaciones, el cielo y el temperamento de sus ciudadanos, no, no hay necesidad, somos un atado de imbéciles. Nos rompen los tímpanos y aún así, pasamos en miedo del escándalo a comprarle jamón, y salimos corre y corre por las tortillas, somos una bola de comodinos que, indispuestos a hacerla de tos, nos abalanzamos sobre producto que nos oferten de la manera que lo hagan, y si aquello nos gusta, o nos es imprescindible como las benditas tortillas, nos la podrían vender incluso en una forma poco higiénica y de todas formas, las compraríamos. Entre tanto ruido, estamos silenciados, nuestra voz se ha perdido en medio de celulares que suenan, música chunchaquera inmunda de fondo, claxones, motores a todo meter, silbatos de oficiales de tránsito, y lo que se apersone. El emisor se ha quedado sin qué decir, y al receptor o le vale o no comprende que no hay mensaje, no deja de oír ruido, ruido de abogados, ruido de sartenes, ruido de sillas que se arrastran, ruido de teléfonos que truenan de mil maneras, ruido de máquinas que le dicen por el auricular, presiones tal o cual tecla, adiós a las señoritas a las que uno podía contarle sus penas, levantar sus quejas o explicarle los detalles, ahora es más fácil hacerse amigo de un taxista, acostumbrado a escuchar, y también a contar, entre tanto ruido que hace y deja hacer a su alrededor. ¿Y tu voz?, ¿dónde ha quedado entre tanto ruido?, la he ido a buscar a la Avenida Orizaba, donde entre tanta hayas, hay algunos bambúes que retumban contra el aire, y me traen tu voz, la mía, y la de todos los que nos sentimos extraviados entre tanto ruido. Entre tanto ruido, hay que mirar el cielo para cerrar los oídos, y al volver a abrirlos entonces darle cabida a los sonidos, sonidos de cuerdas de guitarra, de cuerdas vocales, de risas de niños, de la voz amada, del tacón que se acerca, del pájaro carpintero necio, y testarudo contra el árbol del vecino, sonidos, mermados por el ruido, apaciguados por nuestra falta de voz. De una voz que diga algo así: caballero, no pite el claxon o no le compraré jamás tortillas, y haré que nadie más le compre.

miércoles, 8 de abril de 2009

aquimi chu, aquí mi chu

A contra pelo. Hay quien fluye como en sentido directo del carril derecho de su vida, va a buena velocidad, y casi sin contratiempos, sí, hay gente así, obediente, y feliz con su sometimiento pues no tiene necesidad alguna de transgredir ni a sus padres, gente que no ha sentido el impulso de hacerlo ya que camina en armonía con lo que se le brinda. No sé en dónde está la imperiosa necesidad de hacer algo a contra pelo, en contra del mundo que nos rodea, a favor de causas que no figuran en los encabezados de los diarios, ni en los títulos de películas, ni en los proyectos familiares, no lo sé pero lo vivo, lo siento y lo he perseguido desde que tengo uso de razón. ¿Inconforme?, no del todo, me gusta mi vida, me cae bien mi pareja, me agrada el lugar donde vivo, amo a mis hijos y no me he arrepentido ni por un instante de haberlos invitado al mundo, adoro mi trabajo, y sin embargo, plantada, y en contra de muchas cosas que el mundo oferta; y sin embargo, plantada y peleando por asuntos que aparentemente, no le importan al resto del planeta. El mundo, no es completamente un moco embarrado en la pared, es un lugar grandioso, pero no está bien, y no es que esté del todo equivocado, es que hay mucho por hacer y más por dejar de hacer. Hay que darlo todo para recibir algo, y cuando esta consiguiente se tiene clara, no habrá fuerza que nos detenga en nuestras empresas por más descabelladas que éstas sean, no habrá poder humano que logre convencer a nuestra empedernida alma de que nuestras férreas ideas, son inalcanzables. Y así, tantas veces nos tumbarán, como tantas veces nos levantaremos de entre las cenizas para continuar persiguiendo, luchando, ideando, trabajando a favor de lo que creemos, se debe hacer para mejorar o para aliviar heridas contenidas por una sociedad que teme al cambio. El mundo es un lugar a todo mecate, lo dicen las playas, los bosques, la luna, los días soleados y la neblina, lo cantan los pájaros, y lo confirman los perros al ladrar, las palomas al volar y los niños al reír. Somos nosotros, los humanos, quienes insistimos en la exacerbación de la comodidad y la avaricia, quienes arruinamos el mundo, pero más lo arruina quien piensa que no se puede hacer nada al respecto, quienes dicen que no separan su basura porque nadie más lo hace, quien afirma que el mundo es de los poderosos y que su voto y voz no sirven para nada, esos son los peores. Es indispensable que las personas que creen que hay algo por hacer, no se desanimen, no se cansen, no cesen de hacer, de luchar y de decir. No estás solo, habemos otros en la misma frecuencia, y de continuar, nos encontraremos, tarde que temprano. ¿Quién carambas dijo que todo está perdido?, por favor, yo vengo a ofrecer mi corazón, ¿y tú?, ¿también traes la mano en el corazón para ofertarlo a la idea de un mundo mejor?

miércoles, 1 de abril de 2009

El eterno retorno

Y volver, volver, volver, a los brazos otra vez. La vida nueva, un milagro, un asombro del que uno nunca se recupera. Me consta. Y algo acaso se haya perdido en el camino, algunos olvidos, sentimientos extraviados, divagaciones y rupturas, fisuras y equivocaciones, malabares y reencuentros, al fin, uno siempre termina por encontrarse con aquello que le va dando sentido a nuestra existencia, y las cosas vuelven a su prístino comienzo. Un bebé nos hace no olvidar la fragilidad de la vida, la fuerza que da la vida nueva, el camino recorrido, el regalo que es la vida.

martes, 24 de marzo de 2009

desconectada vuelta a conectar


No sé si lo hice como castigo o simplemente, así se dio

no he escrito ni aquí ni en ningún otro medio,

apenas unas notas para mis hermanos,

otras notas para mi conciencia

en papelitos, servilletas y en mi agenda

en la cual me gusta más leer lo que escribí

ayer, cuando me sentía mejor persona

que reescribir sobre hermosos piensos

lo que hoy no puedo articular con belleza

se me cae la piel a gajos, como si trajera vergüenza.

Tal vez sea eso, siento pena por mí

y no suelo tenerme pena

me gusta traerme puesta cuando llevo gusto

pero cuando no soy esa de la que me siento orgullosa

también me traigo a cuestas, a huevo

no me queda de otra, ¿o sí?

Seguiré indagando, por lo pronto,

no me aceptaron en mex-post ni por DHL

como si no les fuera pagar por mandarme lejos,

empaquetada.

Mi sombra está de curiosa, quiere saber

... obviando su pasaje de primera en mis malos viajes.

Pero mejor, la dejamos con sus circunvoluciones,

que crea lo que se le dé la gana

yo mejor me callo, no vaya a ser que sea la meno

o la mano

mejor me calmo, mientras todos mis héroes

se derrumban como bolos de boliche

con este viento apenas ráfaga,

que sea yo la única que lidie con la pena que tengo

de no ser más valiente y mandarme al carajo, con todo

de nos ser más cobarde y gritar ¡auxilio me llevan, con todo!

de no ser más noble y decir, pase a la reina, o a lo que venga

de no ser más madura e ir por fin al dentista a arreglarme la boca

que también se me cae a cachos

de no ser, de no ser, que me he quedado corta

que me ha invadido el miedo y la prudencia

no traigo licencia, no tengo madre

y no es que muchas cosas hayan cambiado

todo, de hecho, todo sigue igual

pero hay cosas que no me gustan y ya no soporto

y por algún extraño motivo, quizá por tolerar lo intolerable

me caigo tan mal tan bien yo misma

me caigo, detenme por favor, dame un soplo de vida

o de muerte, pero que este suplicio, se termine

antes de que me extermine nomás así por sus huevos.

¿Mi pareja? no sé porqué no está, suele desaperecer,

esfuamarse en sus propias preucupaciones

así pasa cuando yo me hago esta

huye, y no es para menos, yo no huyo porque no puedo.

Pero que de gran ayuda sería ahora un abrazo, una noche loca

una copa de vino, una licencia para extraviarme en par

esto de que me da por menguar, más mal me pone.

En fin, a esto no le veo el fin, pero todo pasa.

sábado, 14 de febrero de 2009

a las cosas, por su nombre



Miedo a las palabras . Hay pues, cuando las palabras se utilizan en su debida y correcta acepción, un miedo atroz a ellas, y no es para menos, ya que éstas pueden declarar desde amor eterno hasta la guerra mundial, por lo que está muy bien que uno se vaya con tiento con las palabras que tienen de todo, menos ser inofensivas. En la época victoriana, que no está ni tan lejos ni tan cerca, no se podía mencionar siquiera la palabra “pantalones” frente a las señoritas, y con vergüenza tengo que decir que son pocos los caballeros y las personas que se miden de decir ciertas cosas frente a señoritas y niños. No me espanta nada, ni hoy ni cuando yo era señorita, pero por ejemplo, los albures, sigo sin entenderlos, y sin interés de entenderles; el fut y el resto de los deportes, de no ser ajedrez, me tienen sin cuidado, por ello, obligo a las personas que me rodean, hombres o mujeres, jóvenes o adultos, a omitir estos temas frente a mi persona. De la misma manera que defiendo mi espacio e intereses, me ha tocado frenar a personas (de todas las edades) de mencionar, explicar, o simplemente mentar, palabras y ciertos temas frente a niños, si los nenes siguen siendo o no inocentes, no es el tema, yo no participaré de su corrupción de ninguna forma. Ahora, este miedo del que hablaba al principio, más que nada, lo veo impreso con las palabras que mienten en términos de obligación o educación, coadyuvado esto por fundaciones y movimientos “sociales”, han cambiado el significado de un sin fin de palabras robándoles su dignidad y su semántica, por ponerles un ejemplo: hoy, quienes comunican se han hecho cargo de embellecer, así como de envilecer al grado conveniente,  mientras Bush le llamaba al “haremos la guerra (para reactivar la economía)”, “combatiremos a las fuerzas del mal (porque por su culpa anda mal nuestro mercado”; en México a los ancianos, se les dice de mil maneras menos viejitos (claro está que en las casas, la gente normal como uno, seguimos nombrando a las cosas por su nombre y a los adjetivos por su denominación de origen), adultos mayores, adultos en plenitud, y personas de la tercera edad, son los sobre nombres usados por las autoridades que no sé porqué, piensan que un viejo se ofenderá porqué se le dice viejo, cuando al contrario, lo que habría que resaltar son las virtudes y las consideraciones a tomar para Las personas que  llegan a cierta edad. Lo mismo sucede con los discapacitados, que ahora se les ha cambiado el nombre, en lugar de decir “ciegos”, dicen “débiles visuales”; a los sordos, no hallaron cómo adornarle y entonces, los encasillaron con los demás (paralíticos, etc.), nominándoles como “personas con capacidades diferentes”, cuando lo que habría que resaltar es que el ser limitados de una parte de su cuerpo, sordos en este caso, no les confina a no poder hacer un millón de otras cosas que no sea escuchar a Mozart.  

jueves, 5 de febrero de 2009

No te quedes sin cenar

... si te envuelven con palabras de hiel,
miel con queso
si están que se van y se van,
pero ahí están,
aromas que perduren,
ajo y cebolla
si están dale y dale,
mole
si me sabe a canela, si traigo candela,
panela, miel,
y adiós la hiel
no hay más amargura que la que yo me impongo
por ello me propongo un plan gastronómico
amasar hasta cansar los brazos
a pie del fuego lento hasta espesar la mezcla
flamear los sentimientos espirituosos,
y quedarse con la escencia
vainilla, canela, azúcar cristalizada
cocción, evaporación, fritura,
y en la comisura de los labios
reinventarse...
no hay mejor platillo que las lenguas sin sentido.
Pero si tu amor no te come
ni te huele, ni te apetece
no te quedes sin cenar
no hay un puto corazón
que valga la cena.


miércoles, 4 de febrero de 2009

A cantar sin miedo aunque sea en la cocina

Miedo. Hay miedo a las palabras, hay miedo en las palabras, cierto, pero esto sólo es un espejo de lo que se suscita muy dentro de la sociedad; los individuos tenemos miedo, en grupo tenemos mucho miedo, y el miedo, además de ser negocio, es destino pues la democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje popular tiene miedo de llamar a las cosas por su nombre. El miedo se ha apoderado de la célula más íntima, la pareja: las mujeres temen a los hombres violentos, mientras que los hombres tienen miedo de las mujeres sin miedo, y en casita, tememos dejar a la cerradura sin candado, pero al salir, el asunto no mejora, tenemos miedo a voces de los ladrones y un miedo atroz pero silencioso de nuestra policía. El que no tiene trabajo teme, siente cada mañana que no encontrará trabajo nunca, y el que tiene obtiene un trabajo, tiene miedo de perderlo, tanto miedo como el que tiene de perder a su mujer por la calvicie,  o por la impotencia… su mujer también teme, que él no encuentre trabajo, y si tiene trabajo más teme de que lo pierda, y por lógica, también tiene miedo de ser abandonada a causa de su celulitis, o por el aumento de lonjas, la aparición de canas y arrugas pero jamás, por su mal genio. Los individuos tenemos miedo de las multitudes pero también nos llena de pánico la soledad, por eso tenemos miedo de los niños sin tele, de quedarnos sin cigarros a media fiesta, de extraviar las pastillas para dormir y de no encontrar, si no razones, más pastillas, pero esta vez, para despertar. Pero el miedo es un gran negocio, si no, pregúntele a un vendedor de seguros, ¿qué vende más?, ¿la seguridad de un futuro mejor o la convicción de que el mañana es incierto? Seguros contra terremotos, maremotos, incendios, seguros de vida (como que lo más seguro es que para morir, basta estar vivo), y una lista infinita de ventas al miedo. La cultura del miedo, cumple su cometido: tu hermano cada vez más lejano, tu vecino cada vez más desconfiado, los niños cada vez más amarrados, los cuerpos cada vez más artificiales e imposibles (mujeres delgaditas con tetas enormes, hombres maduros con mucho y negro cabello, y un millón de mentiras más un tanto hollywoodenses), hacen que esta cultura se imponga a nuestros mejores y naturales deseos: el hermano cercano, el vecino para cuidar la casa cuando no estás, alimentar al perro y correr a su casa si tienes chisme o pastel recién horneado, sentirnos deseados con este cuerpo, con esta cara, y que con los años, lejos de que el deseo desaparezca o las relaciones se deslaven, que con el jugo que dejan los años, nuestro hermano reciba algún hijo nuestro como hijo propio, que nuestro vecino se haga un poco nuestro hermano, que nuestra pareja sea, además de la mejor compañía, nos parezca con canas y sonrisa, la guapura más guapa.  Yo, opino como dijo Emiliano Zapata, quien no tenga miedo, que firme aquí___________La Pior, presente.

Mapas

Mapas. Para llegar a casa, por lo intricado de las vías para llegar al hogar, suelo apelar al uso de un mapa, le pongo una señal que todos comprendan, una gran tienda con su enorme letrero, una entrada que de tan transitada, famosa, en fin, un apunte si no universal, al por mayor familiar, que permita el arribo puntual. Los mapas son, una herramienta para hallarse, para atinarle al descubrimiento, para saber con exactitud, para delimitar y planear, ¿y por qué no?, para desenterrar el tesoro extraviado de alguna leyenda. La geografía, presente en la literatura de muchas maneras, a modo de mapas hablados funciona cuando un libro te da la pista para encontrar el secreto de algún autor, otro libro te da la clave para desenmarañar la biblioteca de Babel de Borges y otro libro más, tal vez te pueda dar la ubicación exacta de la isla del deseo del Mogador de Marruecos plagado de poesía erótica. “Mapas para amantes perdidos”, es un título que me llamó la atención, tanto, que logré hacer a un lado la zozobra que me provocó su portada, pues ésta da la impresión de que la novela del interior pertenece a una historia con poca literatura y mucho romance, apariencia misma que tiene que ver poco con la realidad del interino de sus páginas, y no que en éstas no haya romance, encuentros y desencuentros, es que la manera en que se dan, son absolutamente literarios. Bien por mí, ahora en directo, te quiero recomendar que busques estos mapas en las palabras de su autor, Nadeem Aslam con el corazón bien puesto, ya que Mapas para amantes perdidos es un libro tan peligroso como el amor. Las primeras páginas recuerdan la manera de los árabes para expresar un poema, el uso de la metáfora es indispensable para que el lector enfoque el punto, Nadeem toma una lupa y nos lleva de la mano, despacio a una imagen que nos mantendrá a salvo durante el resto de la narración plagada de sucesos. Los mapas tienen la facultad de graficar relieve, flora, fauna, estaciones de servicio, carreteras, caminos, hidrografía y hasta pueden apuntalar un buen lugar para comer; los mapas para amantes perdidos colocan palabra a palabra, metáfora a metáfora, las claves para encontrar, y reencontrar si es preciso, la peligrosa apuesta que representa el amor. 

¿Qué leer está en chino? No, qué va, ya lo estás haciendo. Lo que está en chino, es desenmarañar las claves que un mapa pueda contener, por ello recomiendo una atención suprema a la hora de escuchar las indicaciones, abrir la mente y el corazón para poder, si no albergar, traducir las metáforas que el acertijo de un mapa pueda proponer. Si has navegado por la geografía intrincada que es el cuerpo del ser amado, si has estado al a los pies de tu objeto predilecto de tortura, entonces, estás preparado para “Mapas para amantes perdidos”.