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jueves, 8 de abril de 2010

Rescatar las sombras

Entre las sombras están las huellas, piezas del rompecabezas que nos atañe, y en medio de todo, la fuerza que agita al universo personal: el intento.

jueves, 2 de julio de 2009

universidades


... y todo es así, cualquier evento puede ser una oportunidad para aprender. Hay quien pretende aprender acudiendo a la escuela, sin ir realmente, además de estar en clase de cuerpo presente, se requiere hacer algo más para asimilar lo asimilable y evadir lo que la pena no vale. Se alega que una escuela es mejor que otra, pero dificilmente se levanta un discurso sobre lo buen alumno que se puede ser, incluso sin acudir a escuela alguna. El entendimiento, la asimilación de conocimientos, la absorción de técnicas, no son vía ósmosis, no señor, hay que chingarle. Ahí está todo, la mesa puesta con los libreros llenitos de libros, en casa, en casa ajena, en las bibliotecas, y por doquier, las universidades gratuitas, las becas, los maestros, las actividades, los diplomados, y los desesperados por brindar una luz al extraviado, que nomás se niega a tomar un fruto de tan bella puesta en escena. Aprender es un gozo, y a veces es una joda, pero aprender es siempre es un acto voluntario.

martes, 16 de junio de 2009

exterminio...


Quedan las brasas y de ellas me doy calor,
pero sé que este fuego
Se exterminó,
aunque vayas, con tu dolor, rehaciendo el juego
Cada que te acercas, o te agitas, es claro,
sale fuego de mis brasas
Pero muy pronto, no habrá más leños que quemar,
todo cenizas
En la oscuridad y el frío de la chimenea apagada,
tendré que salir
El calor lo traes tú por dentro,
¿no te das cuenta que me voy a morir?
Quedan las brasas de nuestro amor,
hubo fuego, demasiado juego
Perdimos de vista que tanta leña, a palo seco,
acabaría por acabarnos
Vivir era el lema, sentir, la vocación,
resultado: exterminarnos
Ahora, en la penumbra te reconozco,
y me desconozco, me ahogo
En la retorcida física del amor abrasivo,
apenas una flamita incendió,
A pesar de mi poquedad,
sigo en la búsqueda de la otredad
El frío del acabose me acecha,
con este cuerpo conyugal
De pies fríos, manos heladas,
corazón ardiente, chimenea perenne
Se me han terminado los leños,
no hay otro mueble que quemar
Podría jugar el juego que nos falta,
el de la falsedad
El silencio, el eco de la chimenea vacía,
una mirada frugal
Ojos fríos, manos quietas, corazón
¿podrás aún quererme?
Entenderme sin la razón a cuestas,
sólo encenderme
¿Crear una brasa sin riesgo a mojarse?
¿Con tanta humedad que ocupan los besos?
Ni quedándome sin sesos esto vuelve a encenderse
Quedan las brasas y de ellas me doy calor,
pero sé que este fuego
Se exterminó, aunque vayas, con tu dolor,
rehaciendo el juego
Entiéndelo amor, este amor, ya se acabó,
el fuego se apagó.