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domingo, 4 de octubre de 2009

... si no hallas sombra



Si estás que ni el sol te calienta, si estás que no hallas sombra donde despatarrarte por un rato, para. Cualquier esquina puede tener un resquicio para ti. Si la gorra y la sonrisa no son suficientes, entonces sí, estamos en problemas, o en verano, o en invierno. Es bueno, antes de dictaminar el ánimo, revisar bien las maletas, a ratos la carga es insostenible; mirar por la ventana y corroborar que los buenos días del vecino, tengan sentido de ser; ojear la cartera, la pobreza extrema no da para el helado del parque; analizar la lectura del buró, a veces los lectores apasionados solemos inmiscuirnos es ese universo del libro que no es el que nos toca; salir de paseo y dejar que la sombra se apersone por voluntad propia, o que el sol nos caliente caminando por donde hay más luz, según sea el caso y la necesidad. Al cabo de los días, uno conjetura las perspectivas desde otros ángulos, la luna llena mengua, el luto se hace simplemente gris, la sonrisa de algún niño nos asalta en cualquier esquina, y caemos en cuenta, que ya, que si no todo, algo ha pasado, y algo más ha llegado. Nada es permanente, ni el dolor, ni la alegría. Y sin embargo, a cada cual, algo nos prevalece a pesar de todo. A algunos nos da por reír y soñar, a otros les da por llorar y beber, a pocos, les da por arremeter contra el momento, a esos, les escribo yo: todo pasa, aguanta, aguanta, si no es tu regla ni la luna, es la mala compañía, o la mala comida, pero todo pasa, aguanta.

jueves, 27 de agosto de 2009

mamas


Las mamas, son todo un tema, tras nacer, en el instante mismo que aparecen el hambre y la sed nunca antes experimentadas, aflora por primera vez la privación, y enseguida, emerge la teta, ahí comienza nuestro largo caminar entre la alternancia del placer y el displacer. Los pechos, consuelo único e inigualable, el pezón y el seno marcan de por vida al ser que seremos para siempre. Más adelante en nuestra vida adulta, los pechos son una promesa, calman y compensan las dudas, la sed de erotismo, garantizan una fuente inagotable de gozo, aunque paradójicamente, muchos de los senos en la actualidad han dejado la carne atrás y son de silicón, cosa que parece no importarle a la mayoría de los varones, si estos son obra de Dios, o del cirujano, les viene valiendo guango. Reitero: los hombres son la caja negra del avión. Por otro lado, las mujeres entran al juego, saben que sus pechos son como una moneda de cambio, un aparador donde depositar sus esperanzas, por ello, los maquillan, los levantan, los operan, con esto convencen al varón de ser portadoras de placer.





También está, más allá de su significado, la adicción a las tetas, mejor llamada como mastolagnia (de mastos, mama, y lagneía, lujuria), adicción considerada una perversión ya que se refiere a aquél que consigue el orgasmo con tan solo ver o tentar los senos sin importar de quién sean éstos. Yo no juzgo a nadie, cada quien con sus perversiones pero el problema de estas adicciones no está en su fijación obsesiva si no por la parcialidad de ésta. Todas las clases de fetichismo extravían en el juego erótico al portador del objeto del deseo, una pérdida según yo. Amar a unos pechos sin piensos, sin sentir, es como un pan sin sal.





Pero las mamas además de ser una delicia en persona, son la cuna de todo un lenguaje paralelo, plagado de metáforas de entendimiento popular en México, "ya mamaste", se refiere a que alguien ya logro algo, de perdido una buena comida sacó y algo de su hambre, en cuanto al tema en cuestión, sació. Y "no mames", en cambio, es un quítate de estarme jalando las tetas, la cartera, la paciencia, o bien se le dice así a una persona que ha dicho o hecho algo fuera de un cuadrante razonable. Hay quien utiliza incorrectamente un diminutivo de "no mames", intercambiándolo por 'no manches', frase que nace en el mundo del albañil, cuando al ver pasar a una chica en falda corta, generalmente estudiantes, aprovechaban para masturbarse y adjudicarse una eyaculación veloz en medio de la calle, su compañero de a lado, le gritaba, 'no manches', misma frase que algunos utilizan como 'no mames', siendo que tienen significados distintos. Hasta para la grosería hay que saber lo que es correcto decir en cada ocasión.





El orígen de los gustos, sean colectivos o personales, el orígen de los pensamientos y de las palabras con las que los expresamos son siempre materia de análisis. Cambio y fuera, me voy con todo y tetas... tengo mis senos tan cercanos, soy el trébol de tu suerte, y peor, estoy casada conmigo y me tendré hasta la muerte. ("Qué vas a saber tú".Letra y música de Rafa Campos y Miguel Flores)

fetiche, carta sin derecho de réplica a Segismundo Freud


Ay Segismundo, con cuánto ruido nos has atizado, lo que cada vez me explico menos es cómo es que te han hecho tanto caso; cada que abro una de tus páginas, cualquiera que ésta sea, me matas de risa, si no de horror. Segismundo, el inconsciente es tu gran éxito. Y no diré como dicen otras de ti, que eras misógino, no, eso sería restarle valor a tus observaciones; yo más bien diré que eras inocente. En cuanto al fetichismo, por ejemplo, la 'falta' del otro. El uno, el hombre, mira a la mujer desnuda, y simplemente no puede, no resiste la falta del otro, nuestra gran falta: no tener pene. Todos los hombres, menos tú y los que no gustan de las mujeres por la misma razón (la falta de), todos, lo que sienten cuando nos ven tan desproveídas, es unas ganas enormes de proporcionarnos uno, el suyo, el que ellos traen puesto. Pero tú Segismundo, fantaseaste, y te propinaste una paliza intelectual, aseguras que quien se apea del fetiche, lo hace en nombre de la ausencia, aseguras que el ofendido por la falta, el asustado por la carencia, prefiere poner sus ojos en los zapatos, en las tetas, en el ojo o en el sostén para poder mantenerse erguido ante un ser carente de pene para la batalla amorosa. Bueno. Te quiero Segismundo, no sabes cuánto te quiero, te tengo en mi lista de escritores predilectos, internarme en tus piensos es tan divertido como leer a Ibargûengoitia, a Sharpe o a Fante, gracias.