Regresar a este espacio en la red me ha llevado a una reflexión de actividad. Estoy en todo, y termino por no estar en ningún lado como se debe. He hecho limpias. Primero, saber qué es lo que es imprescindible para quien suscribe: una extensa morada. Todo cuanto me importa, y esto no está a la venta. Hay que nogociar, sí, pero sólo conmigo y mis consiguientes. Ganarse el pan, con la dignidad que amerita decir más de una vez "no gracias"; llegar a casa, con el cansancio que deja el haber hecho el 100%; revisar continuamente si lo que estoy haciendo entre la vorágine de las prisas y de lo urgente es todavía lo que queremos hacer; comprometerse, con la cabeza empeñada, con el corazón libre y todos los huevos. Aquí estoy me digo, a salvo aún, con el timón a punto de girar, y sin temer a perderlo todo, al fin de este cabo, ¿qué es todo? Me tengo a Mimisma que sabe cómo trabajar, y luego de que esto pase, seguir ganando en pan, que al fin y cuando éste se gana haciendo lo que se ama, siempre alcanzan los centavos y los peces se multiplican en un arte de amor y no de magia. Aquí estoy de vuelta, a escribir con el diario, con mi día a día.
En casa: todos crecen, yo también, he mudado de talla tanto como mi nieto, mi hija y nuera embarazadas... adiós al edredón blanco, bienvenidas las comidas de mesas largas o en tandas.

1 comentarios:
ándale, y con ganas. Y escribir, y pintar, nuestro remanso. ¡Que se repita!
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